Un apático y cauteloso frío abundaba en al aire, era como si el día estuviera triste, se sentía como si algo se le hubiera olvidado, como si lo hubiera pedido. El día estaba frío y se caía triste sobre la una de la tarde.
Intimidado, frente a la lúgubre reja que dividía dos ambientes, como si fueran mundos distintos, se me acerco un guardián que, mirándome a los ojos, preguntaba que es lo que venia a hacer aquí. Tras las orillas de su rostro se dejaba ver un camino largo hecho a mano, que se chocaba contra una puerta que se asemejaba a la de un monasterio, todo de madera y algo de brillo, era lo único que parecía brillar en ese, aún para mi, extraño mundo.
Un breve intercambio de palabras me basto para recorrer ese largo camino hasta la puerta de madera, se sentía como si el guardián me dejara a mi suerte, como si quisiera que yo viera con mis propios ojos lo que tras esa puerta se esconde.
Olvido, en todas sus formas y en todas sus dimensiones, las miradas mas tristes de mi vida, las historias mas sorprendentes y que no alcanzo a imaginar si quiera. Personas abandonadas a su suerte, que, increíblemente, aun siguen esperando a aquellos a quienes aman y que ya los olvidaron.
Centenares de de rostros tristes que te miran como si trataran de reconocerte, como si intentaran meterse en la cabeza que eres tu a quien esperan, como si buscaran una excusa para decir algo o escucharte decirles algo a ellos. Todos encerrados en más de 100 años de historia dividida por ese largo camino hecho a mano, adentro todo es igual, pero por fuera se ve distinto.
Una pequeña caseta que adornaba la entrada, incrustada en la puerta monástica de ingreso, presentaba de manera extraña la imagen de un hombre que fue santo tornado de color caoba, que llevaba puesto a la fuerza pequeñas fotografías de personas recostadas en sus autos, una frase que simplemente no tiene nada de espiritual ni beata; donaciones para los abuelitos…
Cumplimos con lo que teníamos que hacer ese día, una simple tarea que seria revisada en otra ocasión, y sin pensarlo y hasta sin quererlo vi cosas que me dieron miedo, vi cosas que me dieron pena, vi hombres que ya no existen pero que sin embargo esperan, que sin duda seguirán esperando. Hombres que dejaron de ser simples nombres y han pasado a ser parte de se largo camino hecho a mano de mas de 100 años de historia.
José Miguel Alegría Granados.
miércoles, 17 de junio de 2009
A PASO LENTO
Desde joven soñaba con ser un gran arquitecto , pero la falta de recurso económico le impidió lograr tan anhelado éxito en su vida y tuvo que conformarse con trabajar de mozo en un restaurante de pescados y mariscos en el Callao , distrito el cual lo vió nacer.
Es así que Don Pedro Villalobos , de 75 años de edad , nos introduce en su mundo con una mirada cansada y a la vez , una voz que poco a poco se va apagando por el pasar de los años . Satisface el encuentro con un par de bromas que por ser muy vejestorios no se llegan a captar pero consecuentemente roba una sonrisa de los presentes que con mirada tierna se dejan llevar por las aventuras del gran personaje .
Asimismo , no todo puede ser color de rosa , puesto que cuando tenía 17 años de edad sus padres tuvieron un fatal accidente de tránsito , dejándolo huérfano y a la deriva de sus familiares que con el pasar de los años no llenó ese vacío que hasta ahora uno puede ver en su mirada.
Avanzaba el tiempo lentamente para el y también , el cáncer que algún tiempo lo tuvo postrado en su cama pero que afortunadamente fue detectado aun siendo benigno . Que cosas no ha pasado este longevo que frecuentemente recalca que la experiencia es la miel de la vida y que sin ella y el dolor, nadie en esta tierra sería feliz .
Grandes amistades tuvo pero nos dice siempre hay por allí quien busca descarrilarte y llevarte por el camino de la mediocridad , sin embargo hay que ser fuerte de corazón y valorarse uno mismo si no hay quien lo haga. Es así que en este punto coincide con dar una explicación razonable y poco motivadora para el acerca de cómo es que terminó en aquel lugar que ahora ve sus últimos años de vida pasar y que sin familiar alguno que lo visite , dejándolo a la deriva hasta su último suspiro.
Da fé que se sentía como una carga para su familia y sobre todo para su nieto , cuyos padres no contaban con una entrada económica fija y que el trabajo para ambos era escaso . Prefiere Don Pedro dar un pan más a su nieto que quitarle uno valiéndose de que ya vivió lo suficiente como para quitarle energías a quien vió en el vientre de su madre y después correr por el patio de la casa con una sonrisa conmovedora que aun recuerda cuando está en el lecho y en la oscuridad esperando un nuevo día y sobre todo , volver a ver a esa criatura que para el es lo más sagrado que pueda tener en este momento.
Es así que termina la experiencia de este anciano que refleja en su historia la de muchos más y que casualmente uno se pueda llegar a preguntar ,¿será la mía también?.
LUIS MENDEZ CHAVEZ.
Es así que Don Pedro Villalobos , de 75 años de edad , nos introduce en su mundo con una mirada cansada y a la vez , una voz que poco a poco se va apagando por el pasar de los años . Satisface el encuentro con un par de bromas que por ser muy vejestorios no se llegan a captar pero consecuentemente roba una sonrisa de los presentes que con mirada tierna se dejan llevar por las aventuras del gran personaje .
Asimismo , no todo puede ser color de rosa , puesto que cuando tenía 17 años de edad sus padres tuvieron un fatal accidente de tránsito , dejándolo huérfano y a la deriva de sus familiares que con el pasar de los años no llenó ese vacío que hasta ahora uno puede ver en su mirada.
Avanzaba el tiempo lentamente para el y también , el cáncer que algún tiempo lo tuvo postrado en su cama pero que afortunadamente fue detectado aun siendo benigno . Que cosas no ha pasado este longevo que frecuentemente recalca que la experiencia es la miel de la vida y que sin ella y el dolor, nadie en esta tierra sería feliz .
Grandes amistades tuvo pero nos dice siempre hay por allí quien busca descarrilarte y llevarte por el camino de la mediocridad , sin embargo hay que ser fuerte de corazón y valorarse uno mismo si no hay quien lo haga. Es así que en este punto coincide con dar una explicación razonable y poco motivadora para el acerca de cómo es que terminó en aquel lugar que ahora ve sus últimos años de vida pasar y que sin familiar alguno que lo visite , dejándolo a la deriva hasta su último suspiro.
Da fé que se sentía como una carga para su familia y sobre todo para su nieto , cuyos padres no contaban con una entrada económica fija y que el trabajo para ambos era escaso . Prefiere Don Pedro dar un pan más a su nieto que quitarle uno valiéndose de que ya vivió lo suficiente como para quitarle energías a quien vió en el vientre de su madre y después correr por el patio de la casa con una sonrisa conmovedora que aun recuerda cuando está en el lecho y en la oscuridad esperando un nuevo día y sobre todo , volver a ver a esa criatura que para el es lo más sagrado que pueda tener en este momento.
Es así que termina la experiencia de este anciano que refleja en su historia la de muchos más y que casualmente uno se pueda llegar a preguntar ,¿será la mía también?.
LUIS MENDEZ CHAVEZ.
La enfermedad más anciana
Muy pocas personas son las que no han visitado un acilo de ancianos, de repente fue en el colegio como obra social o a visitar algún pariente. Sea cual haya sido el motivo no dejamos de darnos cuenta que aparte de tener muchos años encima llevan la carga de muchas enfermedades que su cuerpo no tiene la suficientes defensas para evitarlas.
Estamos hablando de las enfermedades más frecuentes en las personas de la tercera edad que afectan no sólo quitándoles las fuerzas sino que acortándoles aceleradamente los pocos años de vida que les quedan.
Si bien hay una gran variedad de males, podemos encontrar entre los más frecuentes los que conllevan algún desgaste por “tiempo de uso”, y aunque pueda sonar gracioso no lo es para nada. Revisemos algunos de estos males.
La hipertensión arterial por ejemplo ataca al corazón ya que es una de las principales causantes de los paros cardiacos e infartos. Aproximadamente un 30 % de los mayores de 60 años y el 40 % de los de 65, son hipertensos. Al padecer esto los ancianos exigen su corazón al máximo ya que la sangre no llega de manera suficiente al corazón y este aumenta su ritmo cardiaco.
Otra común enfermedad y para muchos una de las más difíciles de afrontar es el Alzheimer que presenta como característica principal la perdida de la memoria, además de cambios en la personalidad de los enfermos con este mal.
Si haz conocido a algún anciano con este mal debería comprender la situación tan complicada y penosa por la que estos adultos mayores tienen que pasar. Desde confundir a cualquier persona con algún pariente cercano, no reconocer a sus propios hijos, tener actitudes ofensivas ante las personas que en algún momento conocieron pero que no recuerdan más, hasta creer que viven en otra época, siendo personas totalmente diferentes.
Esos ojos perdidos y caídos de una persona con esta enfermedad son inconfundibles, llevan una mirada perdida, no recuerdan por momentos ni como hablar.
Y se pueden numerar muchos más síntomas, así como también podemos llenar la hoja de cientos de enfermedades a las que son propensos estos “ancianitos”; tales como valvulopatías, infartos cerebrales, arritmias, deshidratación, sordera, artrosis, osteoporosis, etc, etc, etc; pero de nada valdría porque quizá estas enfermedades no sean las que los hacen sufrir más.
Y digo esto ya que el mal más grande que sufren estos ancianos es el mal de la soledad, de ser olvidados, de darlos por inútiles y prácticamente sentenciarlos a que su próximo encuentro con sus familiares sea cuando estén antes de dar el último suspiro.
La buena noticia es que la cura a esta enfermedad es muy simple y sobretodo gratuita, no se necesitan de mucho dinero para que esta soledad sea tratada, tan solo un poco de disposición y rostros de bondad, ante estas increíbles personas que no hacen más que enseñarnos día a día de lo importante que es disfrutar cada momento y estar atento ante el próximo consejo del abuelo.
Renato Segura Quevedo.
Estamos hablando de las enfermedades más frecuentes en las personas de la tercera edad que afectan no sólo quitándoles las fuerzas sino que acortándoles aceleradamente los pocos años de vida que les quedan.
Si bien hay una gran variedad de males, podemos encontrar entre los más frecuentes los que conllevan algún desgaste por “tiempo de uso”, y aunque pueda sonar gracioso no lo es para nada. Revisemos algunos de estos males.
La hipertensión arterial por ejemplo ataca al corazón ya que es una de las principales causantes de los paros cardiacos e infartos. Aproximadamente un 30 % de los mayores de 60 años y el 40 % de los de 65, son hipertensos. Al padecer esto los ancianos exigen su corazón al máximo ya que la sangre no llega de manera suficiente al corazón y este aumenta su ritmo cardiaco.
Otra común enfermedad y para muchos una de las más difíciles de afrontar es el Alzheimer que presenta como característica principal la perdida de la memoria, además de cambios en la personalidad de los enfermos con este mal.
Si haz conocido a algún anciano con este mal debería comprender la situación tan complicada y penosa por la que estos adultos mayores tienen que pasar. Desde confundir a cualquier persona con algún pariente cercano, no reconocer a sus propios hijos, tener actitudes ofensivas ante las personas que en algún momento conocieron pero que no recuerdan más, hasta creer que viven en otra época, siendo personas totalmente diferentes.
Esos ojos perdidos y caídos de una persona con esta enfermedad son inconfundibles, llevan una mirada perdida, no recuerdan por momentos ni como hablar.
Y se pueden numerar muchos más síntomas, así como también podemos llenar la hoja de cientos de enfermedades a las que son propensos estos “ancianitos”; tales como valvulopatías, infartos cerebrales, arritmias, deshidratación, sordera, artrosis, osteoporosis, etc, etc, etc; pero de nada valdría porque quizá estas enfermedades no sean las que los hacen sufrir más.
Y digo esto ya que el mal más grande que sufren estos ancianos es el mal de la soledad, de ser olvidados, de darlos por inútiles y prácticamente sentenciarlos a que su próximo encuentro con sus familiares sea cuando estén antes de dar el último suspiro.
La buena noticia es que la cura a esta enfermedad es muy simple y sobretodo gratuita, no se necesitan de mucho dinero para que esta soledad sea tratada, tan solo un poco de disposición y rostros de bondad, ante estas increíbles personas que no hacen más que enseñarnos día a día de lo importante que es disfrutar cada momento y estar atento ante el próximo consejo del abuelo.
Renato Segura Quevedo.
EL Relato de Raúl
Raúl Pereda es un anciano de 79 años, este simpático personaje con vitalidad y sueños en la vida que uno termina por envidiarlo y a la vez agarrarle cariño se encuentra actualmente en el asilo de “La Residencia de las Hermanitas para Ancianos Desamparados”, en nuestra excursión tuve el agrado de conocerlo e indagar sobre sus anhelos y preocupaciones.
Sus ojos vivaces, pómulos salidos, arrugas en el rostro son representaciones de una vida dura, cuerpo encorvado como si cargara el trajín de toda una vida melancólica, son todos los adjetivos que se le puede asentar a este locuaz longevo.
Por otro lado con una carga que lo atormenta, sentado en la banca del patio espera con una mirada de esperanza por largo tiempo a su familia que hace varios años lo tienen olvidado entre las demás almas que tienen un pesar caminar y los muros de piedra con aspecto imponente como si nada la pudiera atravesar.
Actualmente “Raulito” o como sus amigos lo llaman “Raulo”, padece de osteoporosis enfermedad que combinado con este clima frío hace que la mayoría de sus noches se sienta solo y adolorido. Pese a esto, no es impedimento para que sonría cada mañana y divierta a los demás haciendo chistes y cantando uno que otro vals criollo que recuerda vagamente….
“¡Oh! Lima, tan hermosa, te brindo esta canción de
alegre melodía, vibrante de emoción, pues siempre tu
fragancia se impregna en nuestras almas,
y aunque de ti me aleje, se queda el corazón.”
Un poco agitado después de ese memorable vals cuyo autor se extravía en la memoria, se dispuso a contarme un poco más de su vida como es que llegó al monasterio, el cual tiene aspecto colosal, novicias por doquier y un mar de personas que pareciera volvieron al estado tal cual llegaron al mundo, indefensos, frágiles, con la mirada perdida en el vacío y con la necesidad de recibir cariño y afecto.
En aquel momento sentí como un escalofrío y emoción recorrió mi cuerpo, acentuado al ambiente lúgubre que envolvía al imponente monasterio tornándolo en un escenario tenebroso y a la vez atrayente.

“Raulito”, entre jadeos comenta ser padre de dos hijos, ambos mayores; afirma no saber nada de ellos hace más de ocho años, tiempo que se ha tornado una tortura diaria al esperar sentado en la banca del patio pensando en lo feliz que sería si tan solo pudiera besarlos y abrazarlos nuevamente.
Todo en su vida fue sufrimiento??? conversando en medio de la tarde fría expresó: “hijo, yo he vivido como ningún otro lo ha hecho”, en ese entonces no entendí lo que quiso decir hasta cuando agregó “He experimentado lo que es el amor cosa que muchos lo confunden con ilusión, experimente lo que es necesitar de una persona y ser necesitado, lamentablemente ella falleció, tal vez no tuve dinero necesario pero se vio equilibrado con lo espiritual”, hizo una pausa, vi como sus ojos vivaces se tornaron brillosos y melancólicos al recordar algunos momentos de felicidad en compañía de su amada e hijos.
Para amenizar un poco la situación, traté de hablar sobre los valses y es que apenas mencionas la palabra vals comienza hablar de esto y aquello todo referente a los grandes músicos peruanos de este género.
Ya se hacía tarde estaba contento por haberme topado con esta gran alma que me hizo recordar que no todo lo primordial es material, que lo superficial sólo dura un tiempo y lo que queda es la matriz de ello, lo original, lo que nadie te puede quitar, tú como persona. Es así que en medio de este gran monasterio, el tiempo se acabó para mí, me despedí con un fuerte apretón de manos y me dirigí hacia las puertas colosales que se cerraban mientras yo pasaba entre ellas, una figura menuda me extendía la mano en señal de despedida con eso ojos vivaces llenos de esperanza por volver a recibir una visita de sus hijos o de este intruso que irrumpió en su morada y que poco a poco en esta tarde fría se convirtió de cierta manera en su amigo.
Jonathan Valenzuela.
Sus ojos vivaces, pómulos salidos, arrugas en el rostro son representaciones de una vida dura, cuerpo encorvado como si cargara el trajín de toda una vida melancólica, son todos los adjetivos que se le puede asentar a este locuaz longevo.
Por otro lado con una carga que lo atormenta, sentado en la banca del patio espera con una mirada de esperanza por largo tiempo a su familia que hace varios años lo tienen olvidado entre las demás almas que tienen un pesar caminar y los muros de piedra con aspecto imponente como si nada la pudiera atravesar.
Actualmente “Raulito” o como sus amigos lo llaman “Raulo”, padece de osteoporosis enfermedad que combinado con este clima frío hace que la mayoría de sus noches se sienta solo y adolorido. Pese a esto, no es impedimento para que sonría cada mañana y divierta a los demás haciendo chistes y cantando uno que otro vals criollo que recuerda vagamente….
“¡Oh! Lima, tan hermosa, te brindo esta canción de
alegre melodía, vibrante de emoción, pues siempre tu
fragancia se impregna en nuestras almas,
y aunque de ti me aleje, se queda el corazón.”
Un poco agitado después de ese memorable vals cuyo autor se extravía en la memoria, se dispuso a contarme un poco más de su vida como es que llegó al monasterio, el cual tiene aspecto colosal, novicias por doquier y un mar de personas que pareciera volvieron al estado tal cual llegaron al mundo, indefensos, frágiles, con la mirada perdida en el vacío y con la necesidad de recibir cariño y afecto.
En aquel momento sentí como un escalofrío y emoción recorrió mi cuerpo, acentuado al ambiente lúgubre que envolvía al imponente monasterio tornándolo en un escenario tenebroso y a la vez atrayente.
“Raulito”, entre jadeos comenta ser padre de dos hijos, ambos mayores; afirma no saber nada de ellos hace más de ocho años, tiempo que se ha tornado una tortura diaria al esperar sentado en la banca del patio pensando en lo feliz que sería si tan solo pudiera besarlos y abrazarlos nuevamente.
Todo en su vida fue sufrimiento??? conversando en medio de la tarde fría expresó: “hijo, yo he vivido como ningún otro lo ha hecho”, en ese entonces no entendí lo que quiso decir hasta cuando agregó “He experimentado lo que es el amor cosa que muchos lo confunden con ilusión, experimente lo que es necesitar de una persona y ser necesitado, lamentablemente ella falleció, tal vez no tuve dinero necesario pero se vio equilibrado con lo espiritual”, hizo una pausa, vi como sus ojos vivaces se tornaron brillosos y melancólicos al recordar algunos momentos de felicidad en compañía de su amada e hijos.
Para amenizar un poco la situación, traté de hablar sobre los valses y es que apenas mencionas la palabra vals comienza hablar de esto y aquello todo referente a los grandes músicos peruanos de este género.
Ya se hacía tarde estaba contento por haberme topado con esta gran alma que me hizo recordar que no todo lo primordial es material, que lo superficial sólo dura un tiempo y lo que queda es la matriz de ello, lo original, lo que nadie te puede quitar, tú como persona. Es así que en medio de este gran monasterio, el tiempo se acabó para mí, me despedí con un fuerte apretón de manos y me dirigí hacia las puertas colosales que se cerraban mientras yo pasaba entre ellas, una figura menuda me extendía la mano en señal de despedida con eso ojos vivaces llenos de esperanza por volver a recibir una visita de sus hijos o de este intruso que irrumpió en su morada y que poco a poco en esta tarde fría se convirtió de cierta manera en su amigo.
Jonathan Valenzuela.
EN UN TABLERO DE AJEDREZ
Observando el patio principal del asilo noté la presencia de un señor de aproximadamente 85 años, sentado en el suelo, apoyado en un muro con su tablero de ajedrez –que parecía de los años setenta- en el suelo también y una partida a media jugar.
Después de observarlo por un largo rato me percaté que estaba jugando contra él mismo. Pensaba cada movimiento, cada jugada a realizar, y cuando le tocaba con las otras fichas planeaba como contrarrestar su propia táctica. Me llamó mucho la atención su actitud y decidí que él me daría el 20 en un curso de la universidad.
Arequipeño de nacimiento y el mayor de 5 hermanos, David Gonzales tiene 3 años viviendo en este asilo; en el cual conoció a muchas personas pero todavía no logra dar con su reina, como él la llama debido a su pasión por el ajedrez. Es soltero y sin hijos, por lo que sus hermanos menores lo instalaron en el asilo.
Conversando, bromeando, comiendo y jugando ajedrez nos pasamos toda la tarde. Un lazo empezaba a unirnos. Aunque yo no sea un maestro del ajedrez, a decir verdad solo se cómo se hacen los movimientos, me agradó mucho jugar contra él, que si conocía muchas tácticas para ganarme rápidamente.
Cuando me mostró la habitación que compartía con otros internos, se notó la nostalgia en su rostro pues él solía tener una habitación grande con baño propio y no terminaba de acostumbrarse a vivir en un lugar tan pequeño. Hablando sobre su vida recordó que nunca fue correspondido en el amor, pero que todavía tenía esperanzas de encontrar a alguien en este asilo, alguien con quien compartir los años que le queden de vida.
Durante su juventud participó de muchos torneos de ajedrez, de los cuales gano muy pocos, recuerda que era bueno, pero no el mejor. Siempre trató de inculcar a sus hermanos y sobrinos que traten de ser los mejores en lo que sea que hagan. Después de esta visita hicimos un pacto, todos los jueves por la tarde lo visitaré en el asilo para jugarnos unas partidas de ajedrez.
Hernan Suarez.
Después de observarlo por un largo rato me percaté que estaba jugando contra él mismo. Pensaba cada movimiento, cada jugada a realizar, y cuando le tocaba con las otras fichas planeaba como contrarrestar su propia táctica. Me llamó mucho la atención su actitud y decidí que él me daría el 20 en un curso de la universidad.
Arequipeño de nacimiento y el mayor de 5 hermanos, David Gonzales tiene 3 años viviendo en este asilo; en el cual conoció a muchas personas pero todavía no logra dar con su reina, como él la llama debido a su pasión por el ajedrez. Es soltero y sin hijos, por lo que sus hermanos menores lo instalaron en el asilo.
Conversando, bromeando, comiendo y jugando ajedrez nos pasamos toda la tarde. Un lazo empezaba a unirnos. Aunque yo no sea un maestro del ajedrez, a decir verdad solo se cómo se hacen los movimientos, me agradó mucho jugar contra él, que si conocía muchas tácticas para ganarme rápidamente.
Cuando me mostró la habitación que compartía con otros internos, se notó la nostalgia en su rostro pues él solía tener una habitación grande con baño propio y no terminaba de acostumbrarse a vivir en un lugar tan pequeño. Hablando sobre su vida recordó que nunca fue correspondido en el amor, pero que todavía tenía esperanzas de encontrar a alguien en este asilo, alguien con quien compartir los años que le queden de vida.
Durante su juventud participó de muchos torneos de ajedrez, de los cuales gano muy pocos, recuerda que era bueno, pero no el mejor. Siempre trató de inculcar a sus hermanos y sobrinos que traten de ser los mejores en lo que sea que hagan. Después de esta visita hicimos un pacto, todos los jueves por la tarde lo visitaré en el asilo para jugarnos unas partidas de ajedrez.
Hernan Suarez.
LA CASA DEL OLVIDO
Hace unos días, realice una visita a un asilo, con la finalidad de apoyar a los ancianos de dicho lugar.
Cuando llegue, junto con unos amigos nos pidieron registrarnos y justificar nuestra visita, luego tuvimos que hablar con una de las encargadas del lugar, a la cual le explicamos que veníamos con la intención de donar algunos alimentos y pasar algún tiempo con los ancianos, no más de 20 minutos, y por su puesto ella accedió.
Una de las chicas que trabaja en el asilo, se ofreció a llevarnos por todas las instalaciones del lugar, cuartos, baños, cocina, comedor, sala de entretenimiento y el patio. Durante el paseo nos explicó también la rutina diaria de los señores. Yo le pregunté, como hacían con los ancianos que necesitaban de cuidados especiales, y me dijo que había personal encargado de eso, por que hay que tener mucha paciencia y extremo cuidado con ellos, desde la alimentación que reciben, la hora en la que tienen que tomar su medicina, hasta cuando tienen que ir a hacer sus necesidades. – Me imagino que debe ser una labor muy dura, y si, debe requerir mucha paciencia. -
Ya que nuestro trabajo consistía en hacer una campaña de apoyo para esta institución, me vi prácticamente obligado a preguntar, cual o cuánto era el presupuesto que tenían para solventar los gastos requeridos, lo cual incluye alimentación, medicina, mantenimiento del lugar, el pago de los servicios básicos, etc. En ningún momento nos precisaron la cantidad exacta del presupuesto, sólo nos dijeron que les resultaba muchas veces insuficiente como para solventar todos los gastos, principalmente los gastos de medicina ya que son los más caros y difíciles de conseguir. Preguntamos si contaban con algún tipo de apoyo o financiamiento externo, y no quiso profundizar en el tema, sólo nos dijo que una de sus fuentes de ingresos era el apoyo de la iglesia y la caridad de la gente.

También hacen falta sillas de ruedas, porque dentro del asilo existen muchos ancianos que no pueden caminar y necesitan ser movilizados, por muchas razones (evidentes). No cuentan con los implementos médicos necesarios, en caso de una emergencia. Y les hace falta un transporte, que en estas épocas es necesario para cualquiera.
Otro problema de gravedad representa el mantenimiento de la casa, tienen algunas ventanas rotas, y parte del piso de la sala de estar que es de parqué está fuera de su sitio, es decir se levantó, lo cual es riesgoso, puesto que podría ocasionar algún accidente a alguna de las personas que viven en ese lugar, y que por falta de dinero no se puede solucionar, por el momento.
Haber tenido la oportunidad de visitar este albergue de ancianitos, realmente me causó una gran satisfacción, me hizo sentir que estaba haciendo algo provechoso, tanto para ellos como para mí. Ver como se comportan, la amabilidad de algunos, ver como se quedan dormidos en cualquier lugar, o como se entretienen simplemente jugando una partida de ajedrez o viendo la televisión, te genera cierta alegría, y hasta te conmueve.
Me gustaría poder hacer algo más para colaborar con este asilo, poder ayudarles a solventar sus necesidades pero lamentablemente no puedo, por ahora. Pero, pienso que otras personas o instituciones con mayor solvencia económica, deberían pensar tan solo un poquito en esos ancianos, que nada esperan, tan sólo afecto y mucho cariño.
Edson Salas Algarate.
Cuando llegue, junto con unos amigos nos pidieron registrarnos y justificar nuestra visita, luego tuvimos que hablar con una de las encargadas del lugar, a la cual le explicamos que veníamos con la intención de donar algunos alimentos y pasar algún tiempo con los ancianos, no más de 20 minutos, y por su puesto ella accedió.
Una de las chicas que trabaja en el asilo, se ofreció a llevarnos por todas las instalaciones del lugar, cuartos, baños, cocina, comedor, sala de entretenimiento y el patio. Durante el paseo nos explicó también la rutina diaria de los señores. Yo le pregunté, como hacían con los ancianos que necesitaban de cuidados especiales, y me dijo que había personal encargado de eso, por que hay que tener mucha paciencia y extremo cuidado con ellos, desde la alimentación que reciben, la hora en la que tienen que tomar su medicina, hasta cuando tienen que ir a hacer sus necesidades. – Me imagino que debe ser una labor muy dura, y si, debe requerir mucha paciencia. -
Ya que nuestro trabajo consistía en hacer una campaña de apoyo para esta institución, me vi prácticamente obligado a preguntar, cual o cuánto era el presupuesto que tenían para solventar los gastos requeridos, lo cual incluye alimentación, medicina, mantenimiento del lugar, el pago de los servicios básicos, etc. En ningún momento nos precisaron la cantidad exacta del presupuesto, sólo nos dijeron que les resultaba muchas veces insuficiente como para solventar todos los gastos, principalmente los gastos de medicina ya que son los más caros y difíciles de conseguir. Preguntamos si contaban con algún tipo de apoyo o financiamiento externo, y no quiso profundizar en el tema, sólo nos dijo que una de sus fuentes de ingresos era el apoyo de la iglesia y la caridad de la gente.
También hacen falta sillas de ruedas, porque dentro del asilo existen muchos ancianos que no pueden caminar y necesitan ser movilizados, por muchas razones (evidentes). No cuentan con los implementos médicos necesarios, en caso de una emergencia. Y les hace falta un transporte, que en estas épocas es necesario para cualquiera.
Otro problema de gravedad representa el mantenimiento de la casa, tienen algunas ventanas rotas, y parte del piso de la sala de estar que es de parqué está fuera de su sitio, es decir se levantó, lo cual es riesgoso, puesto que podría ocasionar algún accidente a alguna de las personas que viven en ese lugar, y que por falta de dinero no se puede solucionar, por el momento.
Haber tenido la oportunidad de visitar este albergue de ancianitos, realmente me causó una gran satisfacción, me hizo sentir que estaba haciendo algo provechoso, tanto para ellos como para mí. Ver como se comportan, la amabilidad de algunos, ver como se quedan dormidos en cualquier lugar, o como se entretienen simplemente jugando una partida de ajedrez o viendo la televisión, te genera cierta alegría, y hasta te conmueve.
Me gustaría poder hacer algo más para colaborar con este asilo, poder ayudarles a solventar sus necesidades pero lamentablemente no puedo, por ahora. Pero, pienso que otras personas o instituciones con mayor solvencia económica, deberían pensar tan solo un poquito en esos ancianos, que nada esperan, tan sólo afecto y mucho cariño.
Edson Salas Algarate.
Saúl, el mensajero de Dios.
Cuerpos abatidos por la inclemencia de los años, recuerdos de tiempos gloriosos donde existían héroes, manos que construyeron una nación entera, sueños condenados a la extinción. , son el lastimoso cuadro que presencian mis ojos al visitar la zona común del asilo “residencia de las hermanitas para los ancianos desamparados”. Una novicia hace nuestra presentación ante los ojos asombrados de aquellas angustias calmadas que parecen esperar la visita de Thanatos para poner fin de una vez por todas con ese sufrimiento llamado vida. El ambiente es de un silencio tenso casi explosivo, trato de romper el hielo acercándome a uno de los ancianos. Su nombre es Saúl Sambrano, 72 años, de ascendencia judía, con una mirada de orgullo doblegado , me invita a tomar asiento y empieza a compartir conmigo parte de su vida, de su concepción universal, parte de su yo interno, ese yo que a muchos nos cuesta exteriorizar. Saúl sin duda, es una de esas pocas personas que siempre tienen una historia que contar, uno de esos cofres escondidos con grandes riquezas que espera ser descubierto por alguien , en este caso yo.
“Jehová nos saco del desierto y nos llevo a la tierra que le prometió a nuestro padre Abraham” me dice, con la autoridad de quien se sabe dueño de la verdad. Mil preguntas pasan por mi mente, mi actitud crítica y en cierta medida escéptica ante los temas religiosos aflora, pero quiero ser prudente, es una persona mayor y cuestionar sus dogmas podría ser atentar contra todo lo que le queda en esta vida. Señor Saúl y ¿Por que Dios hizo pacto con un solo pueblo dejando de lado al resto de la humanidad?,¿ Por que mando un diluvio universal con el fin de extirpar la maldad del mundo si aun existe maldad en los hombres de la actualidad? , ¿Por que dice en génesis que Dios al descubrir que había maldad en los corazones de los hombres sintió dolor en su corazón y se arrepintió de haberlos creado?, ¿Es posible que un ser perfecto como Dios se pueda arrepentir, que técnicamente es una mezcla de dolor y arrepentimiento por algo mal diseñado? ¿Dios se puede equivocar entonces? Efectivamente me salte el protocolo y mi intriga filosófica pudo más. Ya estaba hecho el bombardeo cuestionador, solo era cuestión de que no malinterpretara mi curiosidad por una felonía o una blasfemia cuestionadora. Pese a lo que podría decirse con una sonrisa involuntariamente asombrosa empieza un dialogo edificante:
Sabes hijo , si eres capaz de razonar y cuestionar estos hechos es porque Dios te dio esa capacidad y por lo tanto es legitimo que te hagas ese tipo de interrogantes, pero existen cosas que solo viviéndolas (la experiencia con Dios ) puedes encontrar explicación

¿Usted ha vivido una de esas experiencias Don Saúl?
Las vivo en todo instante, desde que tengo uso de razón, es mas, si tu hoy has venido hablar conmigo así sea por casualidad es porque Adonai (Dios) te ha enviado, y esto en definitiva es una prueba suya.
Entonces, ¿Qué tengo que hacer para que yo también viva una experiencia así?
¿has leído el principito? ¿te acuerdas la parte en que el zorro le dice que solo con el corazón se ve bien, lo esencial es invisible a los ojos?
Claro, que excelente libro, lo he leído 6 veces.
Pues muy bien, esa es la medula espinal de todo este asunto. Tienes que aprender a ver el mundo en su real magnitud, dejando de lado los esquemas de la carne, la influencia de la cultura del consumismo, lo carnal, el paraíso sensorial. Ver mas allá de las imágenes que se te presentan, encontrar la verdadera esencia de las cosas que se oculta detrás de ellas.
Y una vez que logre ver más allá de las imágenes, ¿podré ver a Dios?
Tú lo has dicho. Dios esta en todas partes, se manifiesta de diversas maneras, desde la sonrisa de un niño, en un amanecer hasta en la felicidad que nos desborda cuando hacemos lo correcto.
Pero ¿Como hago para comunicarme con el, para preguntarle las miles de interrogantes que tengo? Una sonrisa de un niño, un hermoso amanecer ni una felicidad desbordante pueden despejar mis dudas.
Te entiendo perfectamente, yo a tu edad pase por la misma situación y creo que es saludable tener dudas y querer encontrar respuestas y con mayor razón si son temas relacionados con Dios. Pero sabes, la fe es un elemento clave, solo y solo si , tienes la convicción de que Dios en algún determinado momento despejara tus dudas, hallaras esas respuestas, quizás del modo menos pensado, pero de una forma grandiosamente sorprendente.
Entonces, ¿Solo tengo que abrir mi corazón para ver más allá de las imágenes que se me proyectan, y tener fe para encontrar a Dios? ¿Eso es todo?
Si en principio, es así, pero también hace falta un elemento más.
¿Cuál es?
Tener la voluntad de querer encontrar a Dios. Pero no cualquier voluntad como el de un niño que quiere por capricho o sin saber porque. Requieres tener “la buena voluntad” de querer conocerlo, con la finalidad de hallar un sentido correcto a tu vida y de esta forma poder enriquecer la vida de los demás.
¿La curiosidad de conocer a Dios no es un buen fundamento, entonces?
Es una llama de corta duración, no se compara al fuego sagrado de la buena voluntad. Que es buscar a Dios por las razones justas. Mejorar el mundo en que vivimos.
Juan Reyes.
“Jehová nos saco del desierto y nos llevo a la tierra que le prometió a nuestro padre Abraham” me dice, con la autoridad de quien se sabe dueño de la verdad. Mil preguntas pasan por mi mente, mi actitud crítica y en cierta medida escéptica ante los temas religiosos aflora, pero quiero ser prudente, es una persona mayor y cuestionar sus dogmas podría ser atentar contra todo lo que le queda en esta vida. Señor Saúl y ¿Por que Dios hizo pacto con un solo pueblo dejando de lado al resto de la humanidad?,¿ Por que mando un diluvio universal con el fin de extirpar la maldad del mundo si aun existe maldad en los hombres de la actualidad? , ¿Por que dice en génesis que Dios al descubrir que había maldad en los corazones de los hombres sintió dolor en su corazón y se arrepintió de haberlos creado?, ¿Es posible que un ser perfecto como Dios se pueda arrepentir, que técnicamente es una mezcla de dolor y arrepentimiento por algo mal diseñado? ¿Dios se puede equivocar entonces? Efectivamente me salte el protocolo y mi intriga filosófica pudo más. Ya estaba hecho el bombardeo cuestionador, solo era cuestión de que no malinterpretara mi curiosidad por una felonía o una blasfemia cuestionadora. Pese a lo que podría decirse con una sonrisa involuntariamente asombrosa empieza un dialogo edificante:
Sabes hijo , si eres capaz de razonar y cuestionar estos hechos es porque Dios te dio esa capacidad y por lo tanto es legitimo que te hagas ese tipo de interrogantes, pero existen cosas que solo viviéndolas (la experiencia con Dios ) puedes encontrar explicación
¿Usted ha vivido una de esas experiencias Don Saúl?
Las vivo en todo instante, desde que tengo uso de razón, es mas, si tu hoy has venido hablar conmigo así sea por casualidad es porque Adonai (Dios) te ha enviado, y esto en definitiva es una prueba suya.
Entonces, ¿Qué tengo que hacer para que yo también viva una experiencia así?
¿has leído el principito? ¿te acuerdas la parte en que el zorro le dice que solo con el corazón se ve bien, lo esencial es invisible a los ojos?
Claro, que excelente libro, lo he leído 6 veces.
Pues muy bien, esa es la medula espinal de todo este asunto. Tienes que aprender a ver el mundo en su real magnitud, dejando de lado los esquemas de la carne, la influencia de la cultura del consumismo, lo carnal, el paraíso sensorial. Ver mas allá de las imágenes que se te presentan, encontrar la verdadera esencia de las cosas que se oculta detrás de ellas.
Y una vez que logre ver más allá de las imágenes, ¿podré ver a Dios?
Tú lo has dicho. Dios esta en todas partes, se manifiesta de diversas maneras, desde la sonrisa de un niño, en un amanecer hasta en la felicidad que nos desborda cuando hacemos lo correcto.
Pero ¿Como hago para comunicarme con el, para preguntarle las miles de interrogantes que tengo? Una sonrisa de un niño, un hermoso amanecer ni una felicidad desbordante pueden despejar mis dudas.
Te entiendo perfectamente, yo a tu edad pase por la misma situación y creo que es saludable tener dudas y querer encontrar respuestas y con mayor razón si son temas relacionados con Dios. Pero sabes, la fe es un elemento clave, solo y solo si , tienes la convicción de que Dios en algún determinado momento despejara tus dudas, hallaras esas respuestas, quizás del modo menos pensado, pero de una forma grandiosamente sorprendente.
Entonces, ¿Solo tengo que abrir mi corazón para ver más allá de las imágenes que se me proyectan, y tener fe para encontrar a Dios? ¿Eso es todo?
Si en principio, es así, pero también hace falta un elemento más.
¿Cuál es?
Tener la voluntad de querer encontrar a Dios. Pero no cualquier voluntad como el de un niño que quiere por capricho o sin saber porque. Requieres tener “la buena voluntad” de querer conocerlo, con la finalidad de hallar un sentido correcto a tu vida y de esta forma poder enriquecer la vida de los demás.
¿La curiosidad de conocer a Dios no es un buen fundamento, entonces?
Es una llama de corta duración, no se compara al fuego sagrado de la buena voluntad. Que es buscar a Dios por las razones justas. Mejorar el mundo en que vivimos.
Juan Reyes.
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